El trigo

trigo1Trigo (Triticum spp) es el término que designa al conjunto de cereales, tanto cultivados como silvestres, que pertenecen al género Triticum; son plantas anuales de la familia de las gramíneas, ampliamente cultivadas en todo el mundo. La palabra trigo designa tanto a la planta como a sus semillas comestibles, tal y como ocurre con los nombres de otros cereales.

El trigo (de color amarillo) es uno de los tres granos más ampliamente producidos globalmente, junto al maíz y el arroz y el más ampliamente consumido por el hombre en la civilización occidental desde la antigüedad. El grano del trigo es utilizado para hacer harina, harina integral, sémola, cerveza (véase también: Historia de la cerveza) y una gran variedad de productos alimenticios

La palabra «trigo» proviene del vocablo latino triticum, que significa ‘quebrado’, ‘triturado’ o ‘trillado’, haciendo referencia a la actividad que se debe realizar para separar el grano de trigo de la cascarilla que lo recubre. Triticum significa, por lo tanto, “[el grano] que es necesario trillar [para poder ser consumido]“; tal como el mijo deriva del latín milium, que significa “molido, molturado”, o sea, “[el grano] que es necesario moler [para poder ser consumido]“. El trigo (triticum) es, por lo tanto, una de las palabras más ancestrales para denominar a los cereales (las que se referían a su trituración o molturación).

Historia: 

El trigo tiene sus orígenes en la antigua Mesopotamia. Las más antiguas evidencias arqueológicas del cultivo de trigo vienen de Siria, Jordania, Turquía, Israel e Irak. Hace alrededor de 8 milenios, una mutación o una hibridación ocurrió en el trigo silvestre, dando por resultado una planta tetraploide con semillas más grandes, la cual no podría haberse diseminado con el viento. 

El trigo produjo más alimento al ser cultivado por iniciativa de los seres humanos, pues de otra manera éste no habría podido tener éxito en estado salvaje; este hecho provocó una auténtica revolución agrícola en el denominado creciente fértil. Simultáneamente, se desarrolló la domesticación de la oveja y la cabra, especies salvajes que habitaban la región, lo cual permitió el asentamiento de la población y, con ello, la formación de comunidades humanas más complejas, como lo demuestra también el surgimiento de la escritura, concretamente la escritura cuneiforme, creada por los sumerios, y, por tanto, el principio de la historia y el fin de la prehistoria.

La agricultura y la ganadería nacientes exigían un cuidado continuo, lo que generó una conciencia acerca del tiempo y las estaciones, obligando a estas pequeñas sociedades a guardar provisiones para las épocas menos generosas, teniendo en cuenta los beneficios que brinda el grano de trigo al facilitar su almacenamiento durante temporadas considerables.

La semilla de trigo fue introducida a la civilización del antiguo Egipto para dar inicio a su cultivo en el valle del Nilo desde sus primeros periodos y de allí a las civilizaciones griega y romana. La diosa griega del pan y de la agricultura se llamaba Deméter, cuyo nombre significa ‘diosa madre’, su equivalente en la Mitología romana es Ceres, de donde surge la palabra «cereal».

En Roma, el gobierno aseguraba el mantenimiento de los ciudadanos sin posibilidades económicas abasteciendo trigo a un bajo precio y regulando la molienda y fabricación del pan, ya que era una práctica común su racionamiento. La molienda y la cocción eran actividades que se realizaban en forma conjunta, de tal forma que se diseñaban en la antigua Roma molinos – hornos con una alta capacidad de producción.

El consumo del trigo y de pan en el Imperio romano revistió una gran importancia que también se confirma en la Biblia, ya que de acuerdo con las traducciones más exactas es posible contar en su texto 40 veces la palabra «trigo», 264 veces la palabra «pan» y 17 veces la palabra «panes», acepciones estas últimas que pueden referirse a pan de trigo o pan de cebada (como era común en aquella época), aunque en las citas bíblicas son frecuentemente utilizadas para referirse al concepto más amplio del conjunto de cosas que se requieren para vivir, como en la expresión «ganarse el pan». En la parábola del sembrador se hace referencia a la adulteración de los granos, comparando el trigo (la bondad) con la cizaña (la maldad).

Hasta el siglo XVII no se presentaron grandes avances en los métodos de cultivo y procesamiento del trigo. En casi toda Europa se cultivó el grano de trigo, aunque en algunas regiones fueron preferidos el centeno y la cebada (especialmente en el norte). La invención del molino de viento generó una nueva fuente de energía, pero por lo demás no variaron los métodos de trabajo utilizados.

A finales del siglo XVIII se presentaron algunos desarrollos mecánicos en el proceso de molinería como aventadores, montacargas y métodos modernos para transmisión de fuerza, con lo cual se aumentó la producción de harina.

En el siglo XIX aparece el molino de vapor con rodillos o cilindros de hierro que representó un cambio radical en la molienda. El cultivo del trigo fue aumentando a la par con estos y muchos otros desarrollos tecnológicos que permitieron mejorar el rendimiento de la planta y llegar a diversas regiones del planeta como Norteamérica y Oceanía.

El mayor productor mundial de trigo fue por muchos años la Unión Soviética, la cual superaba las 100 millones de toneladas de producción anuales. Actualmente China representa la mayor producción de este cereal con unas 96 millones de toneladas (16%), seguida por la India (12%) y por Estados Unidos (9%).

La planta

El trigo crece en ambientes con las siguientes características:

  • Clima: temperatura mínima de 3 °C y máxima de 30 a 33 °C, siendo una temperatura óptima entre 10 y 25 °C
  • Humedad: requiere una humedad relativa entre 40 y 70%; desde el espigamiento hasta la cosecha es la época que tiene mayores requerimientos en este aspecto, ya que exige una humedad relativa entre el 50 y 60% y un clima seco para su maduración.
  • Agua: tiene unos bajos requerimientos de agua, ya que se puede cultivar en zonas donde caen precipitaciones entre 25 y 2800 mm anuales de agua, aunque un 75% del trigo crece entre los 375 y 800 mm. La cantidad óptima es de 400-500 mm/ciclo.
  • Suelo: los mejores suelos para su crecimiento deben ser sueltos, profundos, fértiles y libres de inundaciones, y deben tener un pH entre 6,0 y 7,5; en terrenos muy ácidos es difícil lograr un adecuado crecimiento
  • La siembra en cultivos rotativos de trigo es muy benéfica para los suelos ya que como la mayoría de las gramíneas tiene raíces en cabellera, ayudando a mejorar la estructura de los mismos, y proporcionando mayor aireación, permeabilidad y retención de humedad.

 
 Ciclo Vegetativo: 

En el ciclo vegetativo del trigo se distinguen tres períodos:

  • Período vegetativo, que comprende desde la siembra hasta el comienzo del encañado.
  • Período de reproducción, desde el encañado hasta la terminación del espigado.
  • Periodo de maduración, que comprende desde el final del espigado hasta el momento de la recolección.

Germinación. El periodo de germinación y arraigo del trigo es muy importante para la futura cosecha de grano. El grano de trigo necesita para germinar humedad, temperatura adecuada y aire a su alrededor. 
La temperatura óptima de germinación es de 20-25ºC, pero puede germinar desde los 3-4ºC hasta los 30-32ºC. El aire es necesario para activar los procesos de oxidación, por tanto la capa superficial del terreno debe estar mullida; la humedad del trigo no debe sobrepasar el 11%, cuando se sobrepasa este porcentaje de humedad la conservación del grano se hace difícil.
La facultad germinativa del trigo se mantiene de 4-10 años, aunque el período de utilización no debe sobrepasar los dos años, ya que a medida que transcurre el tiempo, disminuye la capacidad germinativa.
Una vez que se forman las raíces primarias y alguna hoja verde, la planta ya puede alimentarse por sí misma, al agotarse las reservas del grano; en este momento termina el periodo de germinación.

Ahijamiento. El tallo del trigo es una caña (con nudos y entrenudos), cada nudo tiene una yema que origina una hoja. Cuando los entrenudos se alargan al crecer (encañado), se observa que cada hoja nace a distinta altura en nudos sucesivos.

Encañado. Tiene lugar una vez que comienzan a elevarse las temperaturas, los nudos pierden la facultad de emitir hijos y comienzan a alargarse los entrenudos del tallo. El encañado consiste, por tanto, en el crecimiento del tallo por alargamiento de los entrenudos.
La caña sigue alargándose durante el espigado y hasta el final de la madurez, alcanzando longitudes diferentes según las variedades. La altura del tallo no tiene relación con la producción de grano, pero sí con la de paja, que es mayor en variedades más altas.
La caña no queda al descubierto todavía en esta fase, pues no sale de entre las hojas hasta el espigado. En esta fase queda rodeada por la vaina. El grosor de la caña varía según las variedades, siendo frecuente que las cañas gruesas se den en variedades de poco ahijamiento. Las variedades de caña gruesa no siempre son más resistentes al encamado.

Espigado. El periodo de “espigado” es el de máxima actividad fisiológica, con una transpiración y una extracción de humedad y alimentos del suelo que llegan al máximo. Los azúcares de las hojas inferiores van emigrando a los granos de trigo que se forman mientras las hojas se van secando. La cantidad de agua necesaria para transportar a los granos de trigo las sustancias de reserva, hace que las raíces desequen la tierra con facilidad, por ello el riego en esta fase resulta muy importante.

Maduración. El periodo de maduración comienza en la “madurez láctea” cuando las hojas inferiores ya están secas, pero las tres superiores y el resto de la planta está verde, seguidamente tiene lugar la “maduración pastosa”, en la que sólo se mantiene verdes los nudos y el resto de la planta toma su color típico de trigo seco, tomando el grano su color definitivo.
A los tres o cuatro días del estado pastoso llega el cereal a su “madurez completa”. Por último se alcanza la “madurez de muerte”, en el que toda la paja está dura y quebradiza; así como el grano, saltando muy fácilmente de las glumillas y raquis.
La lentitud de “la muerte” del trigo es el principal factor para su buena granazón, por ello es imprescindible que las temperaturas sean suaves, pues si sobrevienen vientos secos o calor excesivo el grano de trigo se “asura”, es decir, madura precipitadamente y no se acumulan en la semilla las sustancias de reserva que se necesitan para un adecuado grosor del grano.

PARTICULARIDADES DEL CULTIVO.

Preparación del terreno.

El trigo requiere un terreno asentado, mullido, limpio de malas hierbas y bien desmenuzado. La naturaleza de las labores, el modo de ejecutarlas y la época oportuna para su realización, varía con el cultivo que precedió al trigo, con la naturaleza del suelo y con el clima.

* Si anteriormente la tierra no ha sido cultivada, será necesario roturarla mucho antes de la siembra del trigo y seguir con un barbecho labrado de, al menos, un año. Una vez roturada la tierra (en primavera), se deja sin labrar hasta las primeras lluvias de otoño. Durante el invierno hasta mayo, por estar en tempero se darán tres o cuatro labores. La primera será más profunda, para permitir la penetración del agua en las capas inferiores del suelo; las otras serán siempre cruzadas con la anterior, siendo más superficiales. Antes de sembrar se hará un gradeo para deshacer los terrones.

* Si el trigo va después de una leguminosa, se realizará una labor profunda antes del verano, pues las leguminosas poseen las raíces gruesas, y éstas dejan huecos en el suelo que son muy perjudiciales para el trigo. Después bastará con una labor superficial y un gradeo antes de la siembra.

* Si al trigo le precede un barbecho, antes de sembrar se realizará una labor superficial si el terreno es suelto o profunda si es compacto, seguida de un gradeo.
De forma general, antes de la siembra, si el terreno es muy suelto conviene dar un pase de rodillo para comprimir el suelo y, después de la siembra, otro para que la tierra se adhiera bien a la semilla.

Siembra.

-Época de siembra. Los trigos de invierno se siembran en otoño y exigen un periodo largo de bajas temperaturas (si se siembra en primavera no se desarrolla más que hasta el estado de ahijamiento) y se mantienen estéril. El trigo de verano se siembra en primavera o en otoño, sobre todo en zonas mediterráneas con inviernos suaves.
El trigo sembrado en otoño da rendimientos superiores debido al largo periodo vegetativo, los avances en mejora genética de los trigos de invierno están adquiriendo cada vez mayor importancia.
En las zonas más frías se recomienda una fecha intermedia; ya que las muy tempranas exponen la cosecha a las heladas tardías, y las muy tardías, al peligro de las heladas de otoño, o invierno, y, más tarde, al asurado del grano por los vientos cálidos del verano.

Profundidad de siembra. La siembra debe realizarse en surcos separados a una distancia entre 15 y 20 cm., en general suele estar a 17 cm., a una profundidad de siembra de 3-6 cm.
Únicamente se sembrará a mayor profundidad en los siguientes casos:

  •  En tierras muy sueltas, donde las semillas, una vez germinadas, puedan estar expuestas a la desecación.
  • En siembras tardías, pues conviene proteger al trigo de las heladas.
  • Cuando la preparación del terreno no se realice de forma adecuada. 

-Densidad de siembra. Se emplea una densidad de 300-400 semillas/m2 (de 100 a 130 kilos semillas/ha), con un mínimo de 80% de poder germinativo.

-Siembra mecanizada. Este método de siembra presenta diversas ventajas sobre la siembra a voleo o a chorrillo.

  • Ahorro de semilla entre el 30-50%.
  • Uniformidad en la distribución de los surcos.
  • Establecimiento de la profundidad de siembra según las necesidades.
  • Permite el laboreo entre líneas.

La siembra mecanizada requiere las siguientes condiciones:

  • Parcelas de extensión suficiente.
  • Terrenos de escasa pendiente.
  • Buena preparación del terreno.
Abonado.

-Nitrógeno.

La absorción de nitrógeno depende de su disponibilidad en forma asimilable, como consecuencia puede dar lugar a una absorción excesiva, debido a condiciones adversas; como puede ser: la prolongación de la fase vegetativa, retraso de la maduración, disminución de la resistencia al frío y al encamado y mayor sensibilidad a las enfermedades.
Los mayores rendimientos se logran cuando se aporta una mayor cantidad de nitrógeno al comienzo del macollado o durante el mismo y una mayor cantidad durante el crecimiento de los tallos. El aporte de nitrógeno demasiado temprano produce un exceso de espigas de reducido tamaño y estériles. El abonado tardío por su parte reduce la fertilidad de las espigas. Se estima que para una cosecha de 1000 kilos de grano la extracción de nitrógeno es de 24-31 kilos.
Las reservas de nitrógeno en trigos de invierno se estiman a finales de invierno y se suelen confirmar con exactitud por medio de análisis de nitrógeno; además el balance de nitrógeno en el suelo se ve afectado por las condiciones climatológicas en invierno, en particular por la temperatura en el horizonte más superior del suelo y por las precipitaciones.

-Fósforo.

Es adsorbido por la fracción coloidal del suelo y por ello debe ser aportado en cantidad suficiente al mismo. El fósforo favorece y anticipa la granazón y madurez de la semilla: una abundancia de fósforo puede anticipar, hasta una semana, la cosecha de trigo. Las cenizas del grano de trigo contienen el 50% de P2O5.
El fósforo endurece los tejidos dando más rigidez a la planta, mejorando la resistencia a las heladas, al encamado y al asurado; siendo además un elemento importante en la fecundación de la flor y la granazón.
La deficiencia de fósforo se manifiesta por la coloración purpúrea de las hojas y tallos.

-Potasio.

El potasio interviene en la formación de almidón y en el desarrollo de las raíces. Reduce la transpiración, por lo que aumenta la resistencia a la sequía. Como contribuye a la formación de un buen sistema radicular, proporciona mayor resistencia al frío. La extracción de potasio es máxima durante el periodo del encañado.
La deficiencia en potasio se manifiesta por el crecimiento dislocado, los ápices amarillentos y la torsión de las hojas. Además reduce la formación de almidón en el grano y una disminución en la superficie de las hojas.

-Azufre.

Se aporta al suelo de manera regular, bien como estiércol o en forma de sulfatos; pero el uso de abonado líquido reduce la cantidad de azufre aplicada al suelo.

-Calcio.

Es indispensable para el desarrollo del trigo, pues influye en la formación y madurez de los granos; aunque no influye tanto en la producción como el nitrógeno, fósforo y potasio. Se halla en mayor cantidad en las hojas y cañas que en el grano. Su carencia es muy rara.
Los síntomas de carencia son hojas jóvenes amarillentas, secas y corchosas; y espigas pequeñas e incompletas. 

-Magnesio.

Su carencia se manifiesta primero en las hojas viejas y se presenta solamente en suelos muy ligeros o pobres o debido a un exceso de potasio

Riego.

En zonas secas y épocas cálidas se recomienda dar primero un riego copioso y seguidamente realizar una labor de arado. pues a continuación se realizará la siembra.
A veces en primavera, al arar se seca demasiado la tierra y es necesario dar un riego ligero antes de sembrar. Si se forma una costra superficial dar un pase con una grada de púas previa a la siembra.

Con el encañado comienza un periodo de intensa asimilación de agua y de sustancias nutritivas, por tanto es preciso que la tierra contenga bastante humedad en esta fase.
Durante el espigado es necesario aplicar otro riego. La planta está en plena actividad de asimilación y el agua es consumida rápidamente en esta fase.
El último riego debe realizarse a los pocos días del anterior, en plena madurez láctea de las espigas o muy al principio de la madurez pastosa, ya que las plantas siguen consumiendo mucha agua, empleada principalmente en trasladar el almidón y demás reservas alimenticias desde las hojas al grano.

* Riego por surcos.

Para regar por este método se trazan surcos desde la cabecera, a unos diez centímetros de profundidad, en el sentido de la máxima pendiente, y poco distanciados entre sí (40-80 cm.). Por los surcos se hace correr el agua, de modo que esta avanza poco a poco y en el extremo se vierte a otra reguera que la vuelve a distribuir en otros surcos.
Este método no es conveniente en terrenos sueltos y permeables, pues el agua desciende rápidamente y se extiende con gran lentitud horizontalmente, y cuando se llega a humedecer toda la superficie se han gastado grandes cantidades de agua.

* Riego por aspersión.

Es recomendable su uso en terrenos muy desnivelados empleando aspersores de medio o pequeño alcance y de gota fina, en lugar de los de gran alcance.

Malas hierbas.

La presencia de malas hierbas está influida por la época de siembra, la densidad y el periodo vegetativo del trigo. Además la disminución de las labores del suelo favorece las malezas perennes que echan estolones, así como aquellas que germinan superficialmente.
El empleo de herbicidas en trigo de invierno es considerado en muchos lugares como una medida obligada, además el control temprano de las malezas es particularmente importante en trigo de verano, ya que el rápido crecimiento de las malezas aumenta su poder competitivo.
A continuación se detallan las especies de malas hierbas presentes en el cultivo del trigo:

* Gramíneas adventicias: 

-Avena fatua: está muy presente en los trigos de verano, ya que tiene poca resistencia al frío; sólo el ataque será grave si la siembra es muy tardía o en climas con inviernos suaves. En Canadá, E.E.U.U. y Australia produce graves daños; siendo sustituida en el sur de Europa y norte de África por Avena sterilis.
A. fatua germina en primavera y para combatirla se recomienda el empleo de Clorotoluron, Metoxuron y en particular Isoproturon, aplicados preferentemente en primavera durante el ahijamiento.
-Alopecurus myosuroides: predomina en Europa, siendo muy perjudicial en climas marítimos fríos.
-Apera spica-venti: se extiende por toda Europa central.
-Phalaris sp.: se encuentran en el norte de África y Oriente Medio.
Los principales herbicidas de preemergencia son:

MATERIA ACTIVA DOSIS
Clorotoluron 1.6 kg/ha
Metabenztiazurom 2.1 kg-ha
Neburon 2.4 kg/ha
Nitrofen 2 kg/ha
Terbutrina 1-2.5 kg/ha

También se comercializan diversas mezclas como Nitrofen+ Neburon o Trifularin+ Linuron.
Los principales herbicidas de post-emergencia se aplican en primavera en trigos de invierno, salvo que el cultivo haya empezado a macollar antes de finales de otoño.
Los herbicidas del suelo del grupo de la urea como.Clorotoluron y Metabenztiazuron se recomiendan en tratamientos tempranos, mientras que Metoxuron e Isoproturon dependen más de la temperatura y por ello se deben aplicar más tarde.
Contra infestaciones mixtas de especies monocotiledóneas y dicotiledóneas se recomiendan productos combinados como los citados a continuación:

MATERIA ACTIVA DOSIS
Clorotoluron+ Mecoprop 1.8+1.8 kg/ha
Isoproturon+ Dinoterb 1+ 1.2 kg/ha
Isoproturon+ Mecoprop 1+1.6 kg/ha

* Gramíneas perennes.
El control de las gramíneas perennes solamente es posible después de cosechar, pudiéndose emplear los siguientes productos:

-Glisofato: no es persistente, se absorbe por vía foliar y es transportado a las partes subterráneas. Está especialmente indicado para el control de Agropiron, Cirsium, Convolvulus y Tussilago. La masa foliar debe estar suficientemente desarrollada, siendo la dosis recomendable de 1.5-3 kg/ha.
-Amitrol: mata a las plantas por inhibición de la fotosíntesis a una dosis de 7.5-10 kg/ha.
-TCA y Dalapon: si se aplican a dosis elevadas permanecen en el suelo con una persistencia de 4-6 meses.

* Malezas.

-Chenopodium album, Sinapsis arvensis y Raphanus raphanistrum: están muy difundidas y presentes en los cereales de verano.
-Galium aparine: aparece en regiones templadas y continentales de Europa y Asia.
Se consideran también perjudiciales las siguientes especies de malezas: Galium tricornutum, Polygonum convolvulus, Stellaria media, Spergula arvensis, Convolvulus arvensis y Cirsium arvense.
Contra malezas perennes se emplean fitohormonas sintéticas (2.4-D, MCPA, Dicloroprop, TBA y Dicamba) que son transportadas por el floema, provocando desequilibrios de tipo fisiológico, agotando las sustancias de reserva; siendo sus propiedades reguladoras del crecimiento diferentes de las sustancias naturales. La época óptima de aplicación en trigo de invierno es entre finales del ahijamiento y la aparición del segundo nudo.

Recolección.

La recolección suele realizarse desde mediados de mayo a finales de otoño, según las regiones; siendo el método de recolección más recomendable la cosechadora.
El momento más conveniente para realizar la siega es aquel en que los tallos han perdido por completo su color verde y el grano tiene suficiente consistencia. El corte del tallo se hará a unos 30 cm. del suelo y se llevará regulada por la cosechadora.
Las condiciones para aumentar los rendimientos de la cosechadora son los siguientes:

  • Cultivar variedades de caña corta.
  • Mantener el terreno libre de malas hierbas; pues aumentan la humedad del grano.
  • Se recomienda no segar hasta que haya desaparecido el rocío; ya que a pleno sol la cosechadora trabaja mejor.
  • Controlar que no salga el grano partido ni que la máquina arrastre grano, en tales casos corregir los ajustes de la máquina.
  • Estudiar el recorrido antes de la salida al campo, para evitar que la cosechadora vaya en vacío o sufra detenciones. 

Si primero se siega el trigo para trillarlo después, debe segarse antes, sobre todo si se trata de variedades de regadío que se desgranen con facilidad. Se hará en madurez pastosa o completa, quedando el grano de trigo con una humedad del 12%.
La siega se realiza de la siguiente forma: en la primera vuelta se pisa la mies y se desgrana, la segunda vuelta se realiza en sentido contrario, dando lugar a una siega fácil. En la tercera vuelta y siguientes se siega en el mismo sentido de la marcha que en la primera.

VARIEDADES.

Debido a la diversidad de usos del trigo existe una gran diversidad de variedades, actualmente se comercializan variedades de paja corta y de alto rendimiento, así como variedades de verano e invierno, pero la resistencia al frío de esta última debe mejorarse.
Los trigos de invierno suelen cultivarse en las zonas templadas, y los de verano predominan en zonas con inviernos fríos (altas latitudes) o con inviernos demasiado suaves (bajas latitudes).
En general puede distinguirse tres variedades en función de su ciclo:

  • Variedades de otoño o de ciclo largo.
  • Variedades de primavera o de ciclo corto.
  • Variedades alternativas.

La diferencia entre ellas se basa en la duración del periodo vegetativo. Las variedades de otoño y las de primavera se diferencian en la integral térmica, tomando como cifras medias las siguientes:

  • Trigos de otoño: 1.900-2.400 ºC.
  • Trigos de primavera: 1.250-1.550 ºC.

TRIGOS DE INVIERNO Y TRIGOS DE PRIMAVERA.

Las variedades de trigo que se siembran en otoño, completan su ciclo vegetativo madurando al iniciarse el verano siguiente, debido a la falta de resistencia de las condiciones ambientales desfavorables durante este periodo.
Las variedades sembradas en primavera, necesitan más de un año para madurar y son las llamadas “de invierno”. La cualidad de los trigos invernales o primaverales es independiente de las demás cualidades de la variedad

TRIGOS PRECOCES Y TARDÍOS.

El empleo de trigos de ciclo largo o corto, no es indiferente para el buen éxito de la cosecha. Uno de los mecanismos más potentes de resistencia a la sequía es la precocidad de la variedad, que hace que ésta escape a la misma y a los calores del final del período de llenado del grano, aunque las variedades de ciclo más largo tienen un potencial productivo mayor.
Durante el periodo de maduración, un adelanto, puede evitar daños de final de estación, además de permitir una recolección temprana. La condición de precocidad de un trigo no implica el que sea sensible al frío, pues esta cualidad aunque es constante para cada variedad, está influida por el fotoperiodo. 

Rendimiento

El rendimiento del cultivo del trigo a aumentado de manera exponencial a nivel mundial en los últimos años debido a la mejora genética de las variedades y a la mejora de las técnicas de manejo del cultivo. El rendimiento se basa en tres parámetros fundamentales como son: número de plantas por unidad de superficie, número de granos por planta y peso del grano, y cuyo producto daría como resultado el rendimiento final del cultivo.

El número de plantas por unidad de superficie se regula mediante la densidad de siembra; siendo los otros dos parámetros regulables por la mejora genética, especialmente el número de granos por planta, éste no se ha obtenido aumentando el número de ahijamientos, sino a que las espigas de las nuevas variedades contienen más granos que las antiguas.

El aumento de biomasa de las nuevas variedades de trigo a dado lugar a un aumento en el rendimiento de paja. El índice más utilizado para medir la eficacia de la planta para transformar la biomasa en grano es el índice de cosecha, que es la relación porcentual entre el peso del grano y el peso total de la planta. Este índice ha tenido un papel fundamental en la mejora de los rendimientos en trigo harinero.

Calidad

Las sustancias que valoran la calidad del trigo son las proteínas que se encuentran en el complejo insoluble denominado gluten. La calidad del gluten es más importante que la cantidad, pero esta calidad no es fácilmente medible.

La riqueza de proteínas se mantiene constante en los últimos estados de maduración. En cambio, el incremento de glúcidos es continuo hasta la desecación del grano
La calidad es una condición de cada variedad, siendo comprobada experimentalmente cultivando un mismo grupo de variedades en distintas localidades. Está influenciado por el clima, pues la mejor calidad se obtiene en zonas áridas que en zonas húmedas.

Plagas

-Chinche (géneros Aelia y Eurygaster).

Atacan las espigas que arrugan y deforman, los daños producidos se deben a la emisión de enzimas que destruyen el gluten y dan lugar a harinas de inferior calidad.
Especialmente perjudicial es la especie Blissus leucopterus que inverna bajo la hierba y hojas secas. En primavera pone aproximadamente 200 huevos de color rojizo en la base de las plantas.

Eurygaster integriceps es la especie de chinches de cereales de mayor importancia; da lugar a una generación al año. Los adultos que emergen a principios del verano se alimentan de las espigas y comienzan una fase de intensa actividad de succión. Una vez que los adultos han acumulado alimento de reserva suficiente migran a los lugares de invernación (hierbas, arbustos…). Cuando las temperaturas de primavera alcanzan los 12-13ºC, abandonan los lugares de invernación y migran a campos de trigo, en los que tiene lugar la puesta de huevos después de volver a alimentarse y aparearse, en grupos de 14 huevos de coloración verdosa.

-Control.

-La siembra rápida y temprana previene los daños ocasionados por las chinches.
-Cosechar de forma simultánea en todo el área de cultivo.
-El control biológico por medio de parásitos ovífagos microhimenópteros como Trissolcus grandis y Telenomus chlorops y más raramente con Telenomus maxima.
-Destrucción de las chinches en sus lugares de invernación con insecticidas a base de ésteres del ácido fosfórico.
-Se recomiendan las siguientes materias activas para el control químico:

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Azufre micronizado 80 % + Fenitrotion 4 % 20-30 kg/ha Polvo para espolvoreo
Lindano 1 % + Malation 4 % 20-30 kg/ha Polvo para espolvoreo
Triclorfon 50 % 0.25-0.4 % Concentrado soluble

-Pulgones 

Se trata de insectos chupadores que extraen la savia de la planta, atacando las hojas y las espigas, si el ataque es severo produce una disminución del rendimiento de la cosecha. La presencia de pulgones es intensa desde la primavera hasta principios del verano. Además de debilitar las plantas pueden transmitir determinadas virosis. 

-Control.

-La lucha biológica mediante el Neuróptero Chrysopa vulgaris, cuya larva puede llegar a devorar cientos de pulgones; también son eficaces algunos Himenópteros, que viven en estado larvario en el interior de los pulgones.
-La lucha química se basa en la aplicación de las siguientes materias activas:

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Ácido giberélico 1.6 % 0.20.0.30 % Concentrado soluble
Azufre micronizado 80 % + Fenitrotion 4 % 20-30  kg/ha Polvo para espolvoreo
Esfenvalerato 2.5 % 0.60 l/ha Concentrado emulsionable
Lindano 1 % + Malation 4 % 20-30 kg/ha Polvo para espolvoreo
Malation 4 % 20-25 kg/ha Polvo para espolvoreo
Napropamida 45 % 0.20-0.30 % Polvo soluble en agua

-Nemátodos.

Los nemátodos penetran en el tejido radicular, succionan el jugo celular y ponen sus huevos en la corteza radicular. Durante todo el año están presentes todos sus estados de desarrollo.
Las raíces dañadas por Pratylenchus y Ditylenchus se tornan pardas, dando lugar a necrosis y finalmente mueren. Heterodera avenae provoca la aparición de raíces cortas, ramificadas y fasciculadas, con cistes pequeños blancos que contienen de 200-500 huevos.
Los campos infectados de nemátodos muestran zonas circulares de plantas con crecimiento raquítico y hojas descoloridas. Los ataques pueden confundirse con pulgones o encharcamientos, pues los síntomas son parecidos.

-Control.

-Sólo son recomendables las medidas preventivas como puede ser no repetir trigo sobre trigo.
-La lucha química basada en el empleo de nematicidas resultan muy caros para este tipo de cultivos extensivos.

Enfermedades: 

- Royas. (Puccinia striiformis, P. recondita, P. graminis).

Se trata de hongos que ocasionan unas pústulas en las hojas y en las espigas de los cereales, éstas contiene un gran número de esporas, que son transportadas por el viento, propagando la enfermedad. En las hojas, las pústulas alteran el metabolismo, con lo que el rendimiento disminuye. En el tallo afectan a los vasos conductores, disminuyendo el transporte de savia; quedando el grano pequeño y rugoso.
P. striiformis es endémico de las zonas de clima húmedo. El desarrollo del patógeno se produce con un rango óptimo de temperaturas del 9-12ºC, con un periodo de humedad de sólo tres horas para la germinación de las esporas y ulterior infección.
P. graminis aparece en todo el sureste de Europa, siendo su temperatura óptima de 21ºC, en Europa central inverna en forma de teleutóspora. En primavera origina basidiósporas que atacan el huésped intermediario Berberis vulgaris; donde no hay este arbusto tampoco se encuentra este patógeno.
P. recondita constituye un serio problema en la India. Su temperatura óptima es de 15-20ºC. El hongo pasa el verano sobre gramíneas anuales.

-Control.

-En zonas en las que las royas se presentan tarde, es recomendable el empleo de variedades precoces; pero en los de invasión temprana, se recomienda el empleo de variedades resistentes.
-Eliminación del arbusto Berberis vulgaris en las zonas próximas de cultivo.
-Se recomienda la protección de las hojas superiores y de las espigas en el momento de la pulverización.
-Para el control químico se establecen las siguientes materias activas:

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Carbendazina 8 % + Maneb 64 % 2.5-3 kg/ha Polvo mojable
Fempropimorf  75 % 1 l/ha Concentrado emulsionable
Propiconazol 10 % 1.25 l/ha Concentrado emulsionable
Tebuconazol 25 % 1 l/ha Emulsión de aceite en agua
Triadimenol 25 % 0.5 l/ha Polvo mojable

-Oidio (Erysiphe graminis).

Este hongo aparece en el noreste de Europa. La temperatura favorable para su desarrollo está comprendida entre 15 y 20ºC. Los síntomas de la enfermedad se manifiestan por la aparición del micelio, que toma forma de borra blanca, que finalmente se torna gris, apareciendo pequeños puntos negros (peritecas). Esta enfermedad aparece sobre todo cuando alternan días húmedos con cálidos. 
E. graminis es un parásito obligado, ya que el periodo después de la siega lo pasa transitoriamente sobre plantas accidentales. Pasa el invierno en forma de micelio, pudiendo originar una epidemia de gran importancia económica en caso de infecciones tempranas.

-Control.

-Destrucción de las plantas accidentales.
-Limitar el aporte de nitrógeno.
-Empleo de variedades resistentes.
-Se recomiendan las siguientes materias activas para el control químico:

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Azufre micronizado 80 % + Fenitrotion 4 % 20-30 kg/ha Polvo para espolvoreo
Bromuconazol 10 % 1.5-3 l/ha Suspensión concentrada
Carbendazima 20 % + Flutriazol 9.4 % 1-2 l/ha Suspensión concentrada
Carbendazima 8 % + Mancozeb 64 % 2.5-3 kg/ha Polvo mojable
Diniconazol 12.5 % 0.5 kg/ha Polvo mojable
Procloraz 40 % 1-1.25 l/ha Concentrado emulsionable
Triadimefon 25 % 0.5-1 l/ha Concentrado emulsionable
Triadimenol 5% 2.05 kg/ha Polvo mojable

-Caries o tizón del trigo. (Tilletia controversa).

Es un hongo del grupo de los Basidiomicetos que atacan al grano de trigo, éstos contienen en su interior un polvillo negruzco, constituido por numerosas esporas del hongo. Los granos atacados suelen ser más pequeños y redondos que los granos normales, cuyo interior queda totalmente destruido y sólo subsiste la envoltura externa. Las espigas atacadas son más erectas que las sanas debido a que el grano no pesa.
Se encuentra sólo en trigos de invierno, siendo la temperatura óptima de esporulación de 5-8ºC. En condiciones desfavorables de germinación, las esporas pueden sobrevivir en el suelo durante muchos años. Las infecciones más frecuentes de las plántulas proceden del suelo.

-Control.

-Desinfectar la semilla previamente con Carboxina, Carboxina+ Tiram o Maneb+ Metilpirimifos.
-La siembra tardía del trigo de invierno reduce el ataque.
-El cultivo de trigos de verano impide por completo el ataque.
-El tratamiento químico eficaz sólo es posible donde el uso de PCNB y HCB no estén prohibidos.

-Septoriosis del trigo. (Septoria nodorum, S. tritici).

S. nodorum predomina en el noreste de Europa parasitando sobre todo a las espigas, favoreciendo su aparición la humedad persistente. Este hongo se origina en las semillas infectadas, propagándose primero a las hojas senescentes y más tarde afectando al tejido verde.
S. tritici se extiende por la cuenca mediterránea, atacando a las plantas jóvenes. La infección se origina tanto en los residuos vegetales como en las gramíneas espontáneas.

-Control.

-Empleo de variedades resistentes o de tolerancia parcial.
-A continuación se muestran las materias activas empleadas en el control químico:

 

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Clortalonil 5 % 20 kg/ha Polvo para espolvoreo
Epoxiconazol 12.5 % 0.75-1 l/ha Suspensión concentrada
Tebuconazol 25 % 1 l/ha Emulsión de aceite en agua

-Fusariosis. (Fusarium culmorum, F. graminearum, F. avenaceum, F.nivale).

El ataque afecta a las espigas, a la base del tallo y a las plántulas. Los patógenos sobreviven en las semillas o en los restos de plantas, siendo el número de plantas huéspedes relativamente grande.

-Control.

-Para el control químico se recomiendan las siguientes materias activas:

MATERIA ACTIVA DOSIS PRESENTACIÓN DEL PRODUCTO
Carbendazima 50 %  0.06 % Suspensión concentrada
Clortalonil 30 % + Metil Tiofanato 17 % 0.2-0.25 % Suspensión concentrada
Procloraz 40 % 1-1.25 l/ha Concentrado emulsionable

-Carbón. (Ustilago nuda).

Este hongo sobrevive en forma de micelio latente en el embrión de la semilla, manifestándose los síntomas después de espigar. Durante la floración, las espigas pueden ser infectadas por esporas transportadas por el aire.

-Control.

-Empleo de variedades resistentes.
-Aplicar un tratamiento químico a las semillas con Carboxin.

-Podredumbre del tallo. (Cercosporella herpotrichoides).

Este hongo puede sobrevivir hasta unos tres años en el suelo en los rastrojos infectados. Durante la primavera, los conidios infectados de los rastrojos que yacen superficialmente penetran en las vainas de las hojas jóvenes, dando lugar a manchas en forma de medallón. Los tejidos afectados mueren y la planta sufre el encamado.

-Control.

-Emplear semillas certificadas.
-Realizar las rotaciones adecuadas; por ejemplo en las que el trigo se repite cada 4-5 años.
-Emplear variedades resistentes.
-Mantener un abonado equilibrado durante todo el ciclo del cultivo.
-Aplicar fungicidas sistémicos durante la fase vegetativa.

-Podredumbre de raíz y tallo. (Gaeumannomyces graminis).

Se trata de una de las podredumbres más importantes de la zona templada. Este hongo inverna en forma de micelio sobre rastrojos y raíces del trigo, pudiendo aparecer además sobre otras gramíneas como Agropyron repens. Las hifas del hongo se extienden a lo largo de la superficie de las raíces. Las partes atacadas se ennegrecen y se pudren y las plantas supervivientes experimentan una madurez temprana, dando lugar a la decoloración de las espigas.

-Control.

-Las medidas de control serán similares a la anterior podredumbre del tallo.

Fisiopatías:

* Asurado o asolanado.

Se produce durante el último tercio del período de maduración, cuando coincide con vientos calurosos y desecantes. La circulación de agua en la planta se realiza con dificultad, y si la desecación producida por el viento no puede reponerse, se anticipa la desecación del grano, quedando éste mermado, arrugado y con poco peso.
Para controlar el asurado se debe aumentar las reservas de agua en el suelo y emplear variedades resistentes a la sequía, sobre todo las precoces, que pueden estar ya maduras al comenzar el asurado.

* Encamado.

El encamado es más frecuente en terrenos de regadío que en los de secano; se deberá tener en cuenta sobre todo en terrenos fértiles, siendo la única medida de control el empleo de variedades resistentes.

* Accidentes debidos al frío.

Las heladas dan lugar a un movimiento de agua desde al interior hacia el exterior e las células, originando la deshidratación de la misma, pudiendo dar lugar a una congelación del protoplasma. Las heladas serán menos perjudiciales cuanto mayor sea la concentración celular y más rico sea el protoplasma de agua. Una adecuada fertilización potásica contribuye a la resistencia al frío de las plantas.

* Accidentes debidos al exceso de humedad.

Un exceso de humedad provoca una asfixia de las raíces, dando lugar al desarrollo de patógenos causantes de podredumbres. Por otra parte muchos microorganismos aerobios que intervienen en la nitrificación mueren por falta de oxígeno.